Con una mirada paciente Kawase nos muestra principalmente un encuentro; aquel de una novata enfermera de un asilo llamada Makito quien perdió recientemente a un hijo, y de un anciano de nombre Shigeki, que sufre de senilidad o locura. Esta relación comienza en las proximidades del aniversario número 33 de la muerte de su esposa. (Aniversario es para el budismo importante, porque el “alma” llega finalmente al “paraíso”).
La historia se desarrolla fundamentalmente en tres momentos que terminan desplegando la relación entre los dos personajes, siempre percibidos con un suspenso, motivo de la enfermedad de Shigeki, que quita el elemento racional del lugar usual y sorprende con conductas inesperadas. Una de ellas es la huida de Shigeki a la montaña boscosa donde se encuentra la tumba de su mujer. Acompañado por Makito, viajan dos días a traves del bosque y la intemperie, hasta que logran llegar a la tumba buscada. Es aquí, durante el viaje, donde la narración del film y el amor que surgió de esta relación llegan a su cumbre. Porque Kawase desde esta historia pequeña y críptica, nos hace vivir un encuentro lleno de pureza, de comprensión y amabilidad, de un amor extraño, confuso y alejado de egoísmos básicos.
En fin, Kawase elabora un relato con un ritmo tranquilo, pero que no descansa, y abre desde un uso sutil de la metáfora y la sabiduría diferentes niveles que nos devela reflexiones sobre la vida y el amor, sobre los encuentros, y las añoranzas, la tristeza y las esperanzas.
Frenkel logra mostrar el espíritu de esta ciudad a partir de sus habitantes, es decir de sus protagonistas, construyendo el mismo, de forma original, y dinámica, un recorrido cronológico y simpático de la historia de una ciudad que en verdad son dos.
Nota publicada en el diaría The argentimes.
En una empresa multinacional de origen alemán, a un psicólogo le encargan el trabajo de investigar al CEO de la empresa alegando comportamientos inoportunos y secuencias de dispersión y erratismo. En el transcurso de la investigación hay dos cuestiones que comienzan a hacerse manifiestas, la empresa ha sido recientemente “reestructurada”, sus empleados clasificados, seleccionados o apartados de la empresa, que ahora, vuelve, gracias a los cambios, a vivir una buena situación. En el transcurso de la investigación comienzan a colarse una oscura conexión del CEO investigado con el pasado nazi, y más propiamente con la exterminación de los judíos durante la segunda guerra mundial.
Klotz, hace confluir en el cine una política y un esfuerzo de tesis filosófica como yo nunca había visto en una ficción. El cine se convierte en un arma austera y sensata, llena de sensaciones y de vericuetos hermenéuticos. Cada escena en conjunto con aquella que la precede y la que la continúan forman un montaje pluri- significativo en cuanto al desarrollo del tema/s, a la profundidad y densidad de aquello que vemos que se encuentra frente a nosotros como una masa vivo y en desarrollo.
De este modo, la película termina estableciendo conscientemente una comparación incisiva: Aquella del uso de determinada racionalidad y lenguaje que permite exterminar a los judíos en la Alemania nazi y que 50 años más tarde permite a la cúpula y al departamento de recursos humanos reestructurar detalladamente y con elegante distancia a una empresa multinacional. El lenguaje de la técnica, la razón calculadora moderna, la maquinaria eficiente que objetiviza al otro y que es condición sine qua non para que el poder capitalista se lleva a cabo.
Como hombre y mujeres fueron seleccionados como en una cadena de mercancías listas para stocks, los judíos exterminados, fueron cuidadosamente separados, sus partes eran reutilizadas, sus trozos separados y reubicados, como en una planta de reciclados. Hombres y mujeres prolijos, se presentan frente a alguien que justifica su continuidad, idoneidad, eficiencia, y que en sus informes establece con delicado lenguaje una suerte de conveniencia o no conveniencia de otro dentro del plano beneficiario de la empresa.
Klozt habla en La question humaine, de la herencia, del pasado, que se avanza entre padres e hijos, que establece una continuidad en los lugares más públicos, donde la similitud se cuela tan verdadera como obscena. Esa verdad de entender al otro, al hombre como un no – hombre, ni siquiera como cosa.
La pelicula fue presentada como una trilogia: en conjunto con: Paria 2000 y La blessure 2004
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John Cheever es uno de los únicos escritores americanos que ha abierto la descripción a un espacio social fundamental de la sociedad contemporánea. Alejado de análisis rigurosos, los relatos y novelas cortas de este autor se pueden adscribir bajo el titulo de “critica social”, pero ésta, parte desde un lugar de humildad, de mirada atenta, donde la construcción final, la verdadera posibilidad de un posicionamiento crítico, es siempre tarea del lector.
Centrándose en la mayoría de sus relatos en relaciones provenientes del núcleo familiar, Cheever desgrana la clase media yanqui de las décadas de los 60´ y 70´s. Sus situaciones paradigmáticas, sus trabajos escasos, la interacción a veces violenta entre el bienestar y la pobreza tétrica de la indigencia vagabunda. Sus personajes están atravesados por el sueño americano y el impulso destructivo de sus imperativos. La neurosis opacadas por un egoísmo fatal, las actitudes hipócritas y la difícil tarea de un bienestar que este cercano a esa felicidad que es más impuesta que deseada.
La vida de todos se encuentran sesgada por un determinado patrón económico, lo que establece los espacios para el esparcimiento y la vuelta a la rutina. La tristeza y la melancolía de las grandes ciudades, o de los núcleos perfectos e iguales de los barrios periféricos, como en el que vive la familia de Bullet Park (1969), donde la soledad y el desconocimiento de los otros, construyen las lanzas subterráneas que hieren a los protagonistas llevándolos al maltrato, a las adicciones cotidianas y a las relaciones perversas. Sin embargo, estas actitudes se desarrollan en un ambiente de total normalidad, son aceptadas en la cotidianeidad, en un universo dominado por una neurosis general. Las adicciones se reconocen como mecanismos de evasión, necesarias para la subsistencia en el circuito de las grandes urbes.
Ahora bien, sí Cheever establece en para las décadas del 60 y 70 ciertos patrones a partir de los cuales era posible pensar y conocer a la clase media norteamericana, estableciendo sus expectativas, sus sueños y sus desagracias más patéticas, a finales de la década del 90, esta tarea le fue designada anónimamente a cierto cine norteamericano.
Una serie de films comenzaron a desarrollar el desmembramiento de la sociedad centrándose en el núcleo de la familia tal como lo hacia Cheever 20 años antes en sus relatos. El desarrollo de la trama que se desarrolla en estos films, se encuentra atravesada por la ironía. Nos encontramos frente a cierta imposibilidad narrativa que hace oscilar entre el drama y la comedia, entre la posibilidad de reír o llorar en la misma escena. Es la forma en que se puede exhibir lo patético.
Belleza americana (1999) de Sam Mendes fue el film mas explicito y comentado, que inaugura una serie de films que por su temática y tratamiento continúa hasta el día de hoy.
El cansancio social que protagoniza Lester Burnham (Kevin Spacey), denota el trasfondo psicótico que se establece como fundamento de el sistema. Todos los personajes utilizan sus rebeldías u obsesiones para expresar la insatisfacción con la vida que deben llevar y que la sociedad o el corpus social les impone cada día. Cuando salen finalmente del círculo macabro, el sistema los elimina.
Todd Solonz se ha dedicado de un modo más radical o mejor dicho, menos convencional a indagar estas cuestiones, por un lado en Store Telling (2001) y en segundo lugar en Palindromes (2004). En ambas películas ingresamos a través de un único personaje a la expulsión o reclusión dentro de diferentes grupos sociales que se conforman a partir de determinadas exigencias. El adolescente adicto de Store Telling y las diferentes mujercitas obsesionada con ser madres de Palindromes expresan de forma absurda y marginal su relación con los demás.
The squid and the Whale, (2005), es una película escrita y dirigida por Noah Baumbach. En Brooklyn en 1986, una familia se vive los cambios que produce el divorcio de los padres. A partir de allí, comienza una secuencia de hechos en su mayoría frustrantes, siempre patéticos y casi inverosímiles, pero que permiten leer nuevamente los condicionamientos a lo que se someten los personajes, como algo que los excede y los condiciona.
La reciente Little Miss Sunshine (2006) de Jonathan Dayton y Valerie Faris continúan la lista con The weather man (2005) de Gore Verbinsky. En ambas películas padecemos en primera fila los imperativos de las sociedades contemporáneas, el mandato del éxito, sustentado en la belleza y en el dinero y en la posibilidad siempre violenta de quedar marginado, donde la sociedad selecciona a algunos y a otros no.
Las posibilidades de análisis o de interrogatorios a partir de la literatura de J. Cheever en comparación con los temas tratados en las películas expuestas posibilitan una mirada cronológica y evolutiva de la sociedad norteamericana, y a partir de allí de otras geografías que comienzan a compartir estas actitudes, cada vez más generalizadas.
A partir de 1970 Cheever se metía como la cámara de Lynch en el pasto brillante, encontrando las bestias que ocultaba la normalidad familiar, el núcleo contenido en donde se sustenta la sociedad. Las pautas establecidas por el sistema, las valoraciones impuestas de moda, belleza, normalidad y locura, comienzan a mostrar sus frutos podridos. El cine como otra alternativa de expresión cultural, reelabora en las obras nombradas, la imposibilidad de vivir con estos imperativos, o lo que significa vivir con ellos.
Por los pasillos de una secundaria norteamericana camina por un montaje perfecto un adolescente rubio. Come, conversa, acompaña a sus amigos a la biblioteca, maneja el auto de su padre borracho. Hasta que dos compañeros entran por la puerta principal a la preparatoria de Columbine. Algo no anda bien.
Biobliografía de Jhon Cheveers
Cheever, John, Bullet Park, Knopf, 1969 (Suburbio, traducción en Emecé Editores, 1979)
Cheever, John, Conversations with John Cheever, Edición de Scott Donaldson, The University Press of Mississipi, 1987.
Cheever, John, “Expelled”, New Republic, 1 de octubre de 1930.
Cheever, John, Falconer, Knopf, 1977. (Falconer, traducción en Emecé Editores, 1977)
Cheever, John, GladTidings: The Correspondence of John Cheever and John D. Weaver /1945-1982, Edición de John D. Weaver, Harper Perennial, 1993.
Cheever, John, The Journals of John Cheever, Edición de Robert Gottlieb. Introducción de Benjamin Cheever, Knopf, 1991 (Diarios, Traducción en Emecé Editores, 1993).
Cheever, John, The Letters of John Cheever, Edición e introducción de Benjamín Cheever, Simon and Schuster, 1988.
Cheever, John, “Moving Out”, Esquire Magazine, julio de 1960.
Cheever, John, Oh What a Paradise It Seems, Knopf, 1982 (Parecía un paraíso, traducción en emecé Editores, 1983).
Cheever, John, “The President of Argentine”, The Atlantic, 1976.
Cheever, John, The Stories of John Cheever, Knopf, 1978 (Cuentos y relatos, traducción en Emecé Editores, 1980).
Cheever, John, Thirteen Uncollected Stories by John Cheever, Edición de Franklin H. Dennis, Introducción de George W. Hunt, S. J. Academy Chicago Publishers, 1994.
Cheever, John, The Wapshot Chronicle, Harper & Row, 1957 (Crónica de los Wapshot, traducción en Editorial Pomaire, 1964).
Cheever, John, The Wapshot Scandal, Harper & Row, 1964 (El escándalo Wapshot, traducción en Editorial Pomaire, 1964).
Cheever, John, “Why I Write Short Stories”, Newsweek Magazine, 30 de octubre de 1978.
Películas citadas.
American Beauty (1999) de Sam Mendes
Store Telling (2001) Todd Solonz
Palindromes (2004) Todd Solonz
The squid and the Whale, (2005), Noah Baumbach
The weather man (2005) de Gore Verbinsky
Little Miss Sunshine (2006) de Jonathan Dayton y Valerie Faris
Bangkok.
La reseña del catalogo sugiere que tanto Dong, como Still Life (2006) (será vista el domingo), se preocupan por la relación de los cuerpos con los paisajes o mejor con aquello que lo circunda. Es en verdad una preocupación del director, como se ha visto en The World (2004), donde la vida transcurre entre la ficción geográfica de un mundo caricatura y otro mundo pequeño y oscuro, indigente y triste.
Dong se dedicará aquí a pintar mujeres, prostitutas que abundan en Tailandia. De este modo, el retrato es siempre sobre personas que se hallan en una condición social de necesidad. De este modo la búsqueda de JKZ es claramente política. Así vimos en Xiao Wu, The pickpocket (2002), el interés de JKZ es retratar la historia de personajes en diferentes espacios, que se unen por ser siempre espacios que denotan un conflicto, una contradicción.
La película, es brillante. El intento aquí escrito, se remite a aquello que contienen las imágenes, de aquello que brindan, pero a su vez existe en ellas, una belleza y a veces una crudeza, que me hace pensar en el argumento de lo inefable. Necesitaríamos entonces a un poeta.
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